EPITAFIO PARA MI MADRE
Poetisa, después de las clases dictadas en una antigua aula y un pupitre. Ya he leído todos tus versos madre y ya eres otro pedazo de gloria, humanidad y ceniza. Duerme junto a Santa Teresa de Jesús y Sor Ana, contempla la obra de amor del Hacedor de nuestras vidas, resucitarás y otra vida nuevamente tendrás, mi voz no se agita en tu recuerdo sabio y diario. Su vida fue una lección de santidad y caridad al anciano, hizo de su padre una imagen eterna en su alma, una réplica de esos siete años vividos junto a él y amó en abundancia, toda ella es una plena virtud. Abrazó las letras, me enseñó a vivir, perdonar y olvidar la ofensa. Desde la noche de un agosto que lo tengo como esperanza en mi frágil memoria, que critica con ojos cristianos la cultura de mundo, está allí mi madre vestida de universo, con la noticia de que venció a la muerte. Es mi compañera, un ángel que ilumina a todo aquel a qui...