EPITAFIO PARA MI MADRE
Poetisa,
después de las clases dictadas
en
una antigua aula y un pupitre.
Ya
he leído todos tus versos madre
y
ya eres otro pedazo de gloria, humanidad y ceniza.
Duerme
junto a Santa Teresa de Jesús y Sor Ana,
contempla
la obra de amor del Hacedor de nuestras
vidas,
resucitarás
y otra vida nuevamente tendrás, mi voz
no
se agita en tu recuerdo sabio y diario.
Su
vida fue una lección de santidad y caridad al anciano,
hizo
de su padre una imagen eterna en su alma,
una
réplica de esos siete años vividos junto a él
y
amó en abundancia, toda ella es una plena virtud.
Abrazó
las letras, me enseñó a vivir, perdonar y olvidar la ofensa.
en
mi frágil memoria, que critica con ojos cristianos la cultura de mundo,
está
allí mi madre vestida de universo, con la noticia de que venció a la muerte.
Es
mi compañera, un ángel que ilumina a todo aquel a quien le reza.
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