ALMA ERRANTE
He despertado bajo la ansiedad de mi alma
que no agota su trajín inquieto
y el anhelo de paz que me asfixia de luz,
bajo el soplo de un día cualquiera
que puede dictarme las notas de una sinfonía serena
que necesita mi vida.
¿Es hoy el día de un Apocalipsis o una Parusía?
¿Qué está buscando esta alma errante, que sólo navega?
Me iré de noche a encontrarme con ella,
y quizás quiera despertarme de la vigilia que me cubre
para decirme que ya no es errante;
que culminó el camino,
que durmió de tarde
y quiere seguir conmigo.
Alma errante, alma dispersa
¿Dónde te escondes tantas tardes, sola y serena?
¿Acaso buscas el umbral de tu paz?
Dejarás de ser errante cuando Dios te calme,
y tantas respuestas serán destellos de tu propia luz;
más tarde, cuando quieras acompañarme a caminar,
te diré que he despertado aún con ansiedad
y aunque tú sigas errante, ya sabemos por donde andar.
De mi poemario Impronta.
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