POEMA OJOS ALEGRES
Ojos alegres, como la risa de un niño envuelto en un juego.
Ojos
hermosos, como el brillo de una alegre mañana.
Ojos
tiernos, como los ojos pintados de la misericordia de Dios.
Ojos
serenos, como la mirada de un anciano al caer la mencionada tarde.
Mis
ojos se tornan infinitamente alegres
cuando
pronuncian el nombre Belén.
Ojos
que ya no son tristes
como
cuando escribí aquel viejo poema.
Yo
veo hoy con nueva mirada cada amanecer.
Los
ojos expresan con nitidez lo que somos,
son
la luz que nos dio Dios para ser alegres.
Dios
tiene los ojos alegres y también mustios.
Mis
ojos hoy son más alegres, más alegres.
Nuestros
ojos son la expresión más tierna del alma.
No
son los mismos, se alteran con el sendero de los años.
Guardan
en sus pupilas nuestras biografías.
El
color ni la ceguera importan,
para
concluir que el rostro pueda ser también alegre.
Concluyo
que soy en la intrépida noche un pequeño puente de claridad.
De mi poemario Fulgor de Poesía.
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