POEMA LA VIRTUD
Nobleza y caridad habita en mi hogar hoy,
solidaridad
es el preludio de la noche navideña.
Este
orbe clama con urgencia virtudes por practicar,
debemos
ser un trozo de luz ética o moral.
¿Dónde
han quedado mis virtudes?
Yo
las descubro aún hoy en mi peregrinar,
en
esta tierra heredada de Adán y Eva,
pues
mis virtudes y ensayos los he de conservar.
Fluye
el ruido de las rocas de toda cualidad humana
hacia
el espacio ineludible de mi alma.
Rezo
con fe y me detiene la esperanza en su hogar.
Somos
seres no improvisados por estas cualidades eternas.
El
cauce del río no me lleva consigo,
me
aparto del mundo por un instante que es muy propio,
discrepo
de lo finito con cierta agudeza,
las
virtudes que vivo, me hacen ser quien soy y he sido.
Siento
hasta el cansancio compasión por el ser cercano,
deseo
ser un pequeño nazareno entre escribas y fariseos.
Es
cierto, lo sé; oración y lectura construyen seres virtuosos.
Déjenme
con la abreviatura de mi ser, porque las virtudes
que
practico hoy, me hacen ser quien soy y he sido.
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