POEMA PLEGARIA DE UN PLEBEYO
A
la princesa del pueblo Diana de Gales
Hay miradas tan
sutiles,
que nos embruja el alma
de ternura y quietud
solemne,
en un mar repleto de
ansiedad.
Y me viene a la mente
la imagen de Diana;
sumisa y bella dama
de sonrisa casi divina
y de lento caminar,
por las veredas de un
pueblo
que sólo ayer la vieron
pasar.
Princesas así son
pocas,
no por lo que ostentan,
sino por lo que dan.
Aunque la princesa ya
no está,
aún sigo yendo a
Londres,
porque al recorrer sus
calles
la suelo recordar.
Fueron como yo, muchos
plebeyos
que no aceptamos haber
perdido
la estrella inglesa
fugaz
que pasó violenta
o es que Dios ya quiso
tenerla
para dejarla en libertad.
Princesa del Pueblo,
no te olvides de danzar
en el cielo,
no nos prives de tu
luminosidad.
Porque aunque su
princesa se vaya,
el plebeyo en el
firmamento quiere verla brillar.
Le pregunto al viento
si contigo pudo esta
vez hablar,
me respondió que ahora eres
estrella
y en las noches sabes
conversar.
Princesas y plebeyos
tenemos el mismo final,
pero algunos de ellos,
en nuestras memorias
han de quedar.
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