CARTA A BELEN

 

CARTA A BELEN

Tú eres y serás siempre mi niña alegría. Me quedo especialmente en el recuerdo con tus años de infante. Ahora que haces tu Confirmación, te conviertes en soldado de Cristo. Tienes ahora el deber de difundir y defender la fe católica, en la que fuiste bautizada a los pocos días de haber venido a este mundo girador. No es faena o tarea fácil defender la fe, pues hoy se niega a Dios con mucha facilidad.

Tienes y tendrás muchos amigos en tu vida, pero ninguno como Cristo, es realmente el amigo que nunca falla. Aférrate a Dios con todas tus fuerzas, allí está la felicidad que tanto buscamos. Sé feliz Belén, no te pierdas los instantes, los momentos. Seguirás creciendo, ya conoces el mundo; ingresarás a la universidad, viajarás, formarás tu propia familia, te sucederán muchas cosas, pues la vida es un reto, una bella aventura. Dios te acompaña, no lo olvides.

Me gusta conversar y rezar mucho contigo, eres muy comprensiva conmigo, lo cual te agradezco. Yo te quiero Belén hasta el infinito y más allá. Yo soñé con tenerte, deseaba una niña y así fue. El regalo de inmenso amor se cumplió. No dejes de rezar, convérsale a nuestro Creador, quien nos escucha y nos ama infinitamente. No es fácil amar, requiere entrega y servicio, el amor que tienes es el que recibes y el que deseas entregar a los demás. La Madre Teresa de Calcuta decía que hay que amar hasta que duela. Esta frase de esta santa es cierta.

Tienes juicio crítico y eres muy hábil, tienes un corazón muy noble. Esfuérzate en ser mejor persona, vale realmente la pena. Eres, junto a tu abuelita Tuli mi mejor amiga, te quiero intensamente.

Ojalá te guste leer y escribir como me gusta a mí. La poesía y la literatura nos sensibilizan, nos humanizan, nos hacen ser mejores personas. Hay que saber qué leer. Me alegra haberte enseñado a leer cuando eras pequeña. Así te recuerdo, de niña. Eres mi pequeña estrella alegría. A Dios le debo los días y el verso. Te dedico este poema de mi poemario  Fulgor de Poesía.

SOFIA

                                                         A mi pequeña hija Belén

Yo anhelaba tener dos niñas alegrías.

La segunda tendría de nombre, Sofía.

El tiempo no lo permitió.

Pero para mí:

Belén es siempre Sofía

y Sofía es siempre Belén.

Sofía tiene la alegría de la mañana, Belén también.

Belén tiene una imaginación que anima, Sofía también.

Sofía es todo saber,

Belén es la casa del pan.

Sofía hubiese nacido un día de otoño,

como aquella inolvidable noche en que nació Belén.

Ella tiene entre sus ilusiones de niña,

de tener como hermana a Sofía.

Antes de conciliar mi sueño, suelo decir:

Hasta mañana Sofía, Hasta mañana Belén.

Sofía es un ángel soñado,

Belén ya no es tan niña como ayer.

Aunque mis años transcurran con las noches

y  no creo que llegue a conocer la vejez. Para mí:

Belén es siempre Sofía

y Sofía es siempre Belén.

Antes de conciliar mi sueño, suelo decir:

Hasta mañana Sofía, Hasta mañana Belén.

Gracias Belén.

Papá, que no aprende a vivir sin ti.

Noviembre, 2022

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