EPITAFIO PARA CRISTO DE MI LIBRO "POEMAS SELECTOS DEL PENSAMIENTO"
EPITAFIO PARA CRISTO
Desde
el principio existe el Verbo de amor, que conoce el sufrimiento,
vino
a habitar entre nosotros una noche de estrellas disipadas en Belén,
Hijo
de Dios, hijo del carpintero de Galilea, hallado en un templo la Luz del mundo,
hombre sabio y pobre, amigo infalible, tiene mucho
de Dios como de humanidad.
Testigo
de la perfecta creación del Padre.
Curó
con misericordia santa y piedad el alma y el cuerpo,
que
es mi perpetua oración al ser que cambió nuestros causales destinos.
Sanó
a leprosos, paralíticos, ciegos, mudos y poseídos, dice la verdad.
Al
tercer día le dio plenitud a nuestra vida, resucitando glorioso.
Es
el Pan de vida eterna, tiene poder absoluto para desterrar la iniquidad.
Es
Nuestro Salvador, nuestro defensor frente al Padre y lo perdona todo, todo,
es
el amor de Dios en persona, respira gloria y la es.
Le
suelo hablar por las noches y espero aquella cena.
Predicó
estoicamente en Nazareth, Jericó, Samaria, Cafarnaúm,..;
con
autoridad y santa piedad;
creó
las innumerables parábolas para darse a conocer y mostrarnos el rostro de Dios;
descendió
a la morada de los muertos para llamar a todos los justos de entonces,
quienes
escucharon la voz paciente de los Profetas.
Tildó
de hipócritas a fariseos y maestros de la ley por sus posturas falsas,
multiplicó
nuestra caridad de cinco peces y dos panes
y
por ello casi fue proclamado rey de los judíos,
es
que por momentos somos testigos incrédulos de los signos.
Caifás,
otros jefes y Judas tramaron su cruenta muerte.
¡Dios
no quiere nuestro corazón endurecido contra el prójimo!
Desea
un mundo lo más semejante a su cielo junto al Hijo.
Construyó
en una barca varias pescas milagrosas calmando también la tempestad,
llamó
a publicanos y pecadores a convertirse
para que se llamen bienaventurados,
se
transfiguró con deidad en el Monte de Sinaí,
amigo
de Lázaro y de Nicodemo el niño Jesús de Belén de Judea.
Todo
en él es solidaridad y caridad extrema, agonía de cruz hebrea y libertad,
es
el prólogo de mi día final; aquí yace la realidad de la bondad.
Guillermo
Fernández Del Carpio (Mayo, 2026)

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