ADIOS POETA
Adiós
poeta, pero no adiós a tus versos
porque acompañarán mis
propios versos y mis propias noches.
Adiós poeta, pero no
adiós al poema.
La lírica con su oda
y tristeza, aunque son opuestas,
traen al valle de
nuestras vidas
una lágrima perdida
en la mejilla,
un invierno que ha
olvidado el frío
y se ha esperanzado
en la inmortal alegría.
Adiós bisoño poeta,
adiós infinito Borges,
pero no adiós a tu Fervor de Buenos Aires;
adiós pensativo Aristóteles,
pero no adiós a tus Diálogos con Dios;
adiós hidalgo
Cervantes, pero no adiós a la aventura;
adiós incomprendido
Vallejo, pero no adiós a tus Poemas Humanos;
adiós tierna Mistral,
pero no adiós a tu Adiós;
adiós Amado Nervo,
pero no adiós a tu Deidad;
adiós a todos los
buenos poetas que La Divinidad nos concedió
el primero y el séptimo
día.
Si no hubiera un
adiós, no habría poema ni poesía.
Adiós poeta, pero no
adiós a tu alma,
pues entre tus
páginas no está la palabra despedida.
Adiós, hombre
sensible al tiempo y a la vida,
adiós creador de
líneas llamadas versos
que relatan la vida
de otros en tu misma vida.
Adiós recordado Guillermo,
pero no adiós a tu Impronta,
y nunca adiós a tu
poesía.
Tú, sin poema desde
la eternidad hasta hoy, no vivirías.
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