EL ESCRITOR Y EL LECTOR
El escritor
es siempre primero un afanado lector,
ya que en algún libro
encuentra el oficio de ser un futuro redactor.
El escritor es como
la pradera al lado de un río,
como una tarde
primaveral que nunca se ha ido.
El escritor tiene
como inspiración al campo, al silencio,
a la luna, al sol, al
dolor, al llanto, a la risa, al tiempo, al olvido,…
El lector tiene como
inspiración también a su propio llanto, su propia risa y dolor,…
que bien pudiera ser
la misma inspiración del escritor.
El escritor imagina
desde el hecho más sencillo, hasta su propia biografía.
Mientras que el
lector imagina entre sueños a los personajes de una obra leída.
El escritor puede
ser un bisoño Cervantes, que quizás
conozca la celebridad.
El lector puede ser
un Alonso Quijano, dispuesto a la aventura de lo desconocido.
Yo fui, soy y seré un
infante lector,
herencia materna,
herencia de Dios.
Yo fui, soy y seré un novato escritor,
y mientras más leo y
escribo, más feliz soy, esa es mi vocación.
El lector vive en la
inmensidad de una biblioteca,
en aquel hermoso
lugar, se recuerda también al escritor.
Todos tenemos páginas
leídas, quizás ya vividas.
Todos tenemos un
poeta y un poema, en el huerto de nuestro corazón.
Con el devenir de mis
años, estoy convencido que
el escritor y el lector,
son dos autores de un mismo libro.
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