POEMA PARA SIEMPRE MADRE
PARA
SIEMPRE MADRE
A la memoria de mi
santa madre
En
el recóndito de mi vida,
un
nombre agobia mis días,
cinco
letras embelesan
y
apaciguan mi alma,
con
caricias de mujer tierna
y
con besos de mujer perfecta.
Estrofas
aterciopeladas,
canciones
de cuna,
lágrimas
con mis primeras caídas,
sonrisas
abiertas con mis primeros síntomas de triunfo,
noches
enteras a mi lado
para
cobijarme del frío,
susurros
al oído
que
estremecían mis sentimientos.
No
puedo olvidar a aquella mujer
que
lo dio todo,
que
me enseñó a llorar,
a
reír,
a
suspirar,
a
ser valiente,
a
servir a la gente,
a
estremecer mi ser.
Que
no cambiaría este bisoño hijo tuyo
porque
aquellos tiempos
volvieran
a empezar,
porque
en sus brazos
soy
su niño
y
toda su ilusión.
Madre,
quiero
que mis versos
encandilen
tu saber,
que
mi compañía en la adultez,
mi
energía y mi mente
sean
los frutos legítimos
de
tu dedicación maternal.
Algún
día en esta tierra nuestra unión se romperá
y
sé que aquel día llegará,
desde
allí habré perdido y ganado la mitad y mitad de mi vida.
Una
parte habitará la tierra
y
la otra el reino de los cielos, donde duermes.
La
soledad me embargará
y
no le reprocharé a Dios
por
haberte llevado.
Madre,
inmenso
jardín de amor,
compañera
inseparable de mis días,
un
ejemplo de valor,
mi
pequeño carmín,
mi
gran debilidad y gran inspiración.
Ya
que estás allá en lo alto,
sepárame
un lugar en tus brazos,
déjame
acurrucarme en ellos.
Con
quien aprendí a jugar
y
a caerme varias veces.
¿Cómo
olvidarla?
¿Cómo
no olvidarla?
Escribiendo
estos versos a la elegía,
hincándome
ante tu imagen,
besando
tu dulce frente,
pienso
en seguir de pie
contra
todo aquello que tenga que luchar;
hay
alguien que nos unió para siempre madre,
para
siempre.
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